¿Eres deportista y las transaminasas de tu analítica están por encima de la media?

Estate tranquilo, es absolutamente normal

 

Con suma frecuencia, clientes y amigos, muestran preocupación o cierto desasosiego, cuando en un análisis de sangre, su médico no deportivo, les indica que su nivel de transaminasas es superior a lo “normal” y directamente dan por hecho que se deberá al consumo de batidos proteicos…una conclusión tan simplista como errónea e incompleta. Así que, fuera alarmismos.

Las transaminasas, no son más que enzimas, encargadas de catalizar las reacciones de síntesis de aminoácidos no esenciales (glutamina, glicina, aspartato…) y para la degradación de la mayoría de aminoácidos.

 

En los análisis de sangre pueden aparecer otros marcadores de función hepática como fosfatasa alcalina, albúmina, y/o bilirrubina. De entre éstas, la bilirrubina elevada es consecuencia de la destrucción de eritrocitos, lo que vamos a ir viendo cómo está bastante relacionado con el ejercicio intenso. Las personas sanas tienen niveles normales de transaminasas, aunque los niveles que se entienden como “normales” son actualmente objeto de debate.

 

¿Cuáles pueden ser las causas de un aumento de las transaminasas?

 

Una elevación asintomática de cualquiera de ellas puede estar relacionada con: consumo de drogas y alcohol, por la práctica deportiva, por un tipo de alimentación determinada.

Los médicos de cabecera están acostumbrados a tratar con gente “normal”, y la gente “normal” hoy en día NO hace deporte (60-70% de la población es sedentaria). Lo fácil en estos casos es atribuir los niveles anormales a las drogas o la dieta, donde una causa común es el exceso proteico (siempre en relación a la cantidad y tipo de ejercicio/actividad física realizada).

De modo general (lo que no quiere decir de manera individual), la concentración de estas transaminasas en el plasma sanguíneo se eleva en diversas enfermedades como hepatitis o cirrosis. Estas enfermedades provocan un aumento de la GPT o ALT en el plasma sanguíneo de 500-1000%, debido a su única localización en el hígado. Otras enfermedades no hepáticas, como pueden ser aquellas relacionadas con procesos musculares pueden ser la causa de un incremento más marcado de la GOT o AST, debido a su presencia, además de en el hígado, en los otros órganos destacados anteriormente.

 

El ejercicio intenso y las microrroturas musculares

El hígado, al ser un órgano vital en el intercambio de energía y realizar múltiples funciones de  detoxificación de sustancias, va a verse claramente influido por el efecto del ejercicio físico, en especial en ejercicio de fuerza donde las roturas musculares y la proliferación celular es mayor que en el ejercicio aeróbico. La actividad deportiva por encima del umbral anaeróbico, llevará al vaciado de los depósitos de glucógeno muscular, y en consecuencia, a un aumento sanguíneo de la urea, alanina y BCAA, por la activación del ciclo de glucosa-alanina o utilización de BCAA’s a nivel intramuscular.

 

Además, las microrroturas musculares liberan pequeñas cantidades de proteínas (principal componente de las fibras musculares) al plasma. Como las aminotransferasas se encargan precisamente de “romper” las estructuras proteicas, la principal alteración hepática que se observa en un individuo que realiza ejercicio intenso y/o habitual es un aumento de las aminotransferasas.

Límites “aceptables”

En la bibliografía revisada, se acepta que hasta un 200-250% como límite superior respecto a los valores normales es atribuible al ejercicio, siguiendo una dieta hiperproteica dentro de los límites. Más allá de este nivel, definitivamente debe haber preocupación de una afección hepática clínicamente significativa.

CREATININA

Otra posible opción, que quizás os haya ocurrido, es que tu médico (no deportivo) también atribuya vuestros niveles altos de creatinina al uso de batidos proteicos. De nuevo, hagamos que prevalezca el sentido común.

La práctica deportiva, sobre todo aquellas más explosivas, contribuyen a aumentarla, una dieta rica en proteínas y los entrenamientos intensos también.

El análisis de CPK nos sirve para ver la cantidad de músculo destruido tras una sesión de entrenamiento. Y debe realizarse siempre, tras 24 o 48 horas de reposo previo.

Ten en cuenta que el valor de CPK indica el esfuerzo realizado el día anterior. Un entrenamiento salvaje nos puede dejar un valor de CPK de 1000, uno fuerte pero excesivo, cifras de 700, uno habitual 400, uno leve sobre 200.

Si te repitieras el análisis, tras 3/4 días, sin realizar entrenamiento alguno, verías como los valores son notablemente más bajos. (ergo, lo que reduciría los niveles, es el descanso y una mejor recuperación)

 

Por tanto, si bien es cierto, que la función renal se mide con la concentración de creatinina en suero, también lo es, que debe ser interpretada, teniendo en cuenta el índice de masa corporal (IMC) del atleta y la fase de la temporada. El uso de la cistatina C es una alternativa más fiable a la creatinina para valorar la función renal y su relación con los batidos de proteínas. En cualquier caso, el mito de que las dietas hiperproteicas causan daño renal, sí o sí, está ya más que sobradamente desmentido empíricamente.

 

CONCLUSIÓN

Instar a la calma y dejar claro,que niveles elevados pueden atribuirse a la inflamación muscular, así como la inflamación hepática. Las personas que hacen ejercicio en gran medida (por ejemplo, los levantadores de pesas, corredores de maratón, trabajadores que realizan labores pesadas) pueden tener niveles de transaminasas anormales, al igual que las personas que sufren un traumatismo muscular o incluso la cirugía en la que se cortan algunos músculos. El proceso de reparación normal, en estos casos, genera la inflamación y aumenta los niveles de transaminasas.

El diagnóstico de posible inflamación o problema hepático agudo a partir de las elevaciones de GOT y GPT como consecuencia de la suplementación con proteínas carece de evidencia. Es más, entre sujetos deportistas es habitual y “normal” encontrarlas elevadas junto a la CK. El problema real ocurriría en el caso de sobrepasar los límites “aceptables”, cuya causa podría ser, ahora sí, el exceso proteico en la dieta. Si además de superar los límites “aceptables”, se encuentran elevadas GOT y/o GPT junto a CK y GGT, entonces también habría peligro para nuestro hígado.

Fuentes

  •   Dickerman, R. D., Pertusi, R. M., Zachariah, N. Y., Dufour, D. R., & McConathy, W. J. (1999). Anabolic steroid-induced hepatotoxicity: is it overstated?. Clinical Journal of Sport Medicine, 9(1), 34-39.
  •   Herrerías, J., Días, A., & Jiménez, M. (2008). Tratado de hepatología. Tomo II. España. Ed. Universidad de Sevilla, 643-647.
  •   Pertusi, R., Dickerman, R. D., & McConathy, W. J. (2001). Evaluation of aminotransferase elevations in a bodybuilder using anabolic steroids: hepatitis or rhabdomyolysis?. Journal of the American Osteopathic Association, 101(7), 391-394.
  •   Pettersson, J., Hindorf, U., Persson, P., Bengtsson, T., Malmqvist, U., Werkström, V., & Ekelund, M. (2008). Muscular exercise can cause highly pathological liver function tests in healthy men. British journal of clinical pharmacology, 65(2), 253-259.
  •   Sjorgren, M.H., & Schiff, E.R. (2007). Transaminase Levels and Vigorous Exercise. Gastroenterology & Hepatology, 3(12): 913-914.
  •   Tackett, J., Reynolds, A. S., & Dickerman, R. D. (2008). Enzyme elevations with muscle injury: know what to look for!. British journal of clinical pharmacology, 66(5), 725-725.

 

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